Famosos y piscinas… y viceversa

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Se veía venir. Desde el goteo de noticias sobre el estreno de los programas de saltos en las grandes cadenas privadas, se podían intuir las diferencias entre Splash! y Mira Quién Salta. Dos programas a priori iguales, que efectivamente apenas difieren en su dinámica y funcionamiento. Sin embargo, presentan muy distinta estética y esencia, acorde con la identidad de sus cadenas madre. Antena 3 se adelantó dos entregas al estreno de Telecinco y aun así, no parece que a la segunda le haya dado tiempo a estar a la altura, dentro de la simpleza de ambos formatos.

 

Una vez estrenados los dos programas, se constatan cinco factores fundamentales que hacen diferente su resultado final:

 

El casting.
Vaya por delante que la pretensión de ninguno de los programas es la de conformar un equipo profesional de saltadores, sino la de entretener a su público con el gancho de personajes de cierto tirón mediático. Pero precisamente aquí es cuando se puede decir que la mayoría de saltadores del concurso de Telecinco, proviene de las filas de programas de la casa como SálvameGran Hermano ¿Quién quiere casarse con mi hijo?, de manera que cierra la puerta a un sector de la audiencia que no es seguidor de estos realitys made in Fuencarral. Hasta el propio Jesús Vázquez se tuvo que corregir: “Tenemos jurado, tenemos artistas… Bueno, famosos”. Mención especial para Olvido Hormigos, ex-concejala de Los Yébenes, protagonista involuntaria del vídeo erótico del pasado año, a la que Vázquez presentaba como “la única política que ha dimitido en los últimos años”. Si bien el nivel intelectual de algunos concursantes de Antena 3 no roza el premio Nobel, a todos se les atribuye una profesión conocida.

 

El jurado.
Ambos jurados están formados por cuatro miembros, y en cada uno de ellos nos encontramos con dos que provienen del mundo olímpico de la natación y los saltos, y los otros dos cumplen un perfil más desengrasante del formato. Dejando a un lado las implacables valoraciones de Ana Tarrés en Splash!, las diferencias estriban en los miembros inexpertos en piscinas, como lo son Santiago Segura y el futbolista Guti en Antena 3 y Boris Izaguirre y Carlos Pumares en Telecinco. Huelga apuntar el tono estridente y gritón de estos dos últimos.

 

El decorado.
A pesar de que los dos programas tienen como plaza central una gran piscina, lo que la envuelve y, por tanto, da cuerpo visual a las dos propuestas, es sustancialmente distinto. Para resumirlo de una manera gráfica, la sensación que transmiten es la de que Splash! se desarrolla en un cuidado (y caro) plató en el que se ha instalado una piscina, mientras que ¡MQS! parece hecho en una gran piscina a la que le han colgado unos cuantos paneles para tapar las paredes del pabellón (algunas de ellas ni eso, por cierto).

 

 Los presentadores.
Un bregado Jesús Vázquez en Telecinco y Arturo Valls con su vis cómica en Antena 3, son los profesionales a los que se les ha confiado las labores de presentación. La trayectoria del gallego es incontestable, y Mediaset sabe que vale absolutamente para todo, brillando en los grandes formatos en los que, como en este, tiene un dominio absoluto del plató. Valls, por su parte, suple su poca experiencia en las grandes arenas, haciendo gala de su falta de vergüenza, en el buen sentido, que ha venido demostrando en sus últimas participaciones en televisión, conectando de forma ascendente con la audiencia a través de su particular sentido del humor. Un acierto por parte de ambas cadenas.

 

El resultado final.
Con todos estos ingredientes, el coktail resultante es bien distinto. ¡Mira quién salta! tiene el corte de casa Vasile, con una elevada dosis de factor reality, donde se potencia la bronca, el grito y el conflicto: abundantes cebos, parejas que no quieren estar juntas, esa Mónica Pont llorando en la azotea del hotel porque no se siente integrada con sus compañeros, esa Lydia Lozano contestándola, albornoz en ristre, que “aquí no se le hace el vacío a nadie”, ese jurado levantándose a gritar con los concursantes al borde de la piscina sobre lo valiente o no que es tirarse… Y todo ello envuelto en un ambiente de brillo de cartón-piedra y lucecitas, que ni los acertados apuntes del comentarista deportivo Marcos Robledo logran lustrar. Por su parte, Splash! también encaja a la perfección en ese nuevo know-how que Antena 3 ha conseguido consolidar como marca de la casa, el entretenimiento de humor gamberro pero sin pretensiones, recogiendo el testigo de Tu cara me suena, y recuperando el sentido de espectáculo que durante años había perdido en favor de la maestra de ceremonias, Telecinco.

 

Por fin, las cartas están sobre la mesa, los dos programas tienen su público y la audiencia ha respondido bien a ambos estrenos (por encima del 20%). La evolución de cada uno puede ser irregular, teniendo en cuenta que la presentación de los concursantes de Splash! está siendo inteligentemente dosificada y aún quedan 14 famosos por tirarse a la piscina, mientras ¡MQS! echó ayer el resto en su estreno. Una vez recuperada de los primeros saltos, habrá que ver si la audiencia sigue nadando en favor de las olas, o termina por tragar mucha agua.