Emma Watson y Paris Hilton Ascienden

Sin título-1

 

 

 

El tiempo es un concepto difícil de asumir, y más cuando se trata de celebridades. Para Emma Watson, estrella reconocida por su personaje muggle de Harry Potter, esta máxima se aplica dolorosamente a ella, y con un toque de gracia y suerte sortea poco a poco el inconveniente. Es todo acerca de la fórmula: si después de Potter, Emma Watson elige papeles de chiquilina insoportable valiente, los espectadores pensarán con toda razón que no ha cambiado la rutina, y quedará perpetuada eternamente con la figura de niñita sabelototodo, no pudiendo avanzar en su trayectoria. Si por el contrario, consigue roles más grandes que su edad, entonces el público interpreta que ha envejecido demasiado temprano, que se volvió la novedad vieja cuando recién empezaba. Con este plomo, Watson se esforzó para adquirir papeles intermedios, dando paso a una ruptura leve, una chica transgresora pero contenida, nunca más ser una niña pero tampoco aparentar más sabiduría que sus años reales. Films como “Las ventajas de ser invisible” dan cuenta de ello, y ahora Watson protagoniza el futuro estreno “The Bling Ring” como una “pequeña” ladrona cuya biografía es más tristemente payasesca que agresiva: encarna “Burglar Bunch”, una “ratera” que en la vida real gustaba de robar en los hogares de estrellas tales como Lindsay Lohan o Paris Hilton

 

 

El film se estrenó en Cannes hace no mucho y, como era de esperar por su elevado pedigrí, la socialité Paris Hilton no se ausentó y comentó sobre la cinta a las revistas. “En algunas partes me entraron ganas de llorar” haciendo alusión a los terribles momentos que pasó la ¿Actriz? ¿Cantante? Paris Hilton. Para parafrasear, Hilton es una fuente incesante de información que rebalsa constantemente el mundo Multimedia, pero en estos últimos meses se subió una vez más al candelero con los dichos en Bogotá acerca de la preconización de su inteligencia promedio, o recientemente sobre el hackeo de la cuenta de Twitter de su novio (que no la perjudica directamente, pero como es su amante, ineludiblemente se hablará de ella). En ambos casos, Emma Watson y Paris Hilton, las dos ascienden en estos momentos: una por su carrera y la otra por su naturaleza impregnada del tabloide. Lo bueno de Paris Hilton es que tiene una virtud: a diferencia de otras celebridades odiadas por muchos como Justin Bieber, que son atacados por  cuestiones superficiales (si su peinado es de homosexual, si repite “Baby”  muchas veces), Hilton en cambio puede ser odiada en muchas capas: la puedes detestar por su positivismo vulgar, o por su proxenetismo en la amistad (el programa de MTV “The Best Friends”), o por su cultura amplificada facilitada (libros, álbumes de música, etc.), o incluso desde una perspectiva política (el asunto de los impuestos de transferencia sobre bienes. Bueno, supongo que lo positivo de todo esto es que Hilton se instruyó culturalmente de lo que es el intervencionismo estatal). Como habrá leído, Paris tiene una personalidad muuuuuuy profunda, y ahora será odiada por delincuentes tras declarar sobre las situaciones del film: “Me dan ganas de darles una paliza” amenazante a los ladrones

 

 

Fuentes: gente10

The Bachelorette Los personajes extraños de la nueva temporada (EE. UU.)

the-bachelorette-2013.jpg

 

 

¿Qué es Bachelorette? ¿Qué es Bachelor?? Si usted no es tan frívolo como el agresivo consumidor de TV de los tiempos modernos, The Bachelorette es un reality show propio de la cultura del tabloide. Es un juego de citas donde una señorita  debe elegir desde las cámaras a uno de 25 chicos, del cual será su futuro amante y, quien dice, esposo y padre de sus hijos. “The Bachelor” cumple equivalente pero es un hombre quien escoge.  No hace falta decir que “Privacidad” apenas existe en el siglo XXI, así que usted estaría en lo correcto si dijera que estos dos programas son un craso comercial. Todavía “Gran Hermano” se las ingenia para otorgarle el encanto mercantilista Voyeur a una selecta banda de personas haciéndolas pelearse entre sí y armando “estrategias” (toda esta actividad dentro del marco de la ficción que supone la TV)

 

Bien, resulta que “The Bachelorette” (que no tiene nada que ver con la canción de Björk, esta artista es elegante de verdad)  ya va por muchísimas temporadas (comenzó en 2003) y este año se congraciará con la habitual selección de una peculiar “manada” de personajes. Desiree es el nombre de la protagonista de la nueva emisión, quien se hará del suficiente tiempo para escoger a su pretendiente ¡¡¡Y vaya pretendientes!!!! A saber:

 

Tenemos primero a Drew, con un pasado sobrecargado de disturbio: un padre alcohólico, divorciados y una hermana mentalmente desvalida. Luego está Brooks, trabaja como consultor de marketing; Brad, contador;  Bryden, el único que tiene al menos un ojo sobre la tierra, pues fue combatiente de Irak (Bueno, este programa también es de la era Bush ¿No??? ¿Qué podemos esperar además de basura y guerra?); un obsesionado por Twitter  Kasey que ha inundado de # referenciando a Desiree; un insípido Zack; Un pedante Will (que intentó ganarse la simpatía de Des apodándola “Athena” por la diosa de la sabiduría lol); un estúpido Johnathan que realizó una jugada bizarra (le propuso a Miss Bachelorette de renunciar a los restantes participantes a cambio de unirse a una fantástica suite. Parece que el muchacho no sabe que la gracia del programa  es durar más de un episodio); un médico convencional de urgencias que también intentó sin éxito ganarse la confianza de la chica (enseñándole un paso de baile ¿Moonwalker?? No tanto); un apuesto deportista Juan Pablo (así es el nombre, no “John Paul”); un padre y variados personajes más, como un mago ilusionista.

 

Apostamos que una crítica de Cine, Televisión, Música no debe analizarse con el método tradicional de calidad únicamente, sino sus connotaciones culturales también (lo que abre una posibilidad enorme en cuanto a la función real de una crítica). The Bachelorette actúa no como programa, sino como una gigantesca empresa sobre  la pérdida de privacidad y dignidad de la agitada cultura del Show mediático de estos momentos. Bajos estas convenciones, vea “The Bachelorette” y juegue a ser sociólogo en una era de facilismo y humillación

 

 

Fuentes: nj.com; Hitfix