La Política y La TV un nexo cada vez más de hermanos

 

Ya desde los tiempos del Pravda (Diario Ruso Comunista de Lenin) o el nazismo con su avasallante táctica de difusión, los medios informativos tienen un innegable encanto corporativo para los gobiernos y empresas, es el paso más práctico del Metatexto, es decir la canalización de una “meta”, idea, crítica u objetivo a los escritos. Con semejante margen de poder y utilización, es ineludible que cada fragmento de la comunicación se liga a un tipo de pensamiento conveniente; es la información que se sobrecarga de bordes comerciales e intereses “ocultos” de sus gestores, simplemente porque estos medios fueron culturalmente asimilados por la gente como un instrumento en vez de “dador de noticias”. Esto lo conocemos con cierta frecuencia en la saturación de chusmeríos que incluso este humilde escritor puede ofrecerte en el siguiente artículo o aquí en Quever.com, pero en los últimos años el internet ha dominado las cosas muy bien y la televisión sufrido de una homogeneidad en la corriente de programación, por lo que la política y cuestiones de gobierno tan escandalosas como un hecho de corrupción se filtran en la caja cuadrada con facilidad, ya que… ¡¡¡Es parte del Show!!!!

 

Bien ¿Que podemos hacer??? En realidad, no es nada malo la invasión política en un planeta que desde los tiempos de Grecia Antigua se manejaba con la materia… lástima que la práctica no suena tan bien como la teoría. Estamos en un mundo que ha experimentado el retroceso:  los gobiernos y opositores a este se polarizan como si actualizaran la dualidad Comunismo / Capitalismo. Vamos a ver: si usted dice algo a favor de Rajoy, lo tildarán de simpatizante. En realidad, es una opinión que se ofrece en un contexto adecuado y es solo la porción de una parte total de nuestro cerebro, que no siempre puede estar de acuerdo entre opiniones: yo puedo odiar a Rajoy pero sin embargo reconocer sus méritos si los tiene, o viceversa. Aunque parezca tremenda bobada, no obstante medio mundo no lo entiende.

 

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Ha llegado un momento donde la gente, las empresas y los gobiernos transforman el pensamiento en una suerte de guerra, donde cada uno asume los costados más fascistas de esta postura dominante: la necesidad de destrucción de su adversario por parte de los presidentes, la gente que no tiene dos dedos de frente y se ponen a repetir a los medios de comunicación. Sin embargo, es una lucha despareja, donde el estado de un país siempre pierde por su limitada credibilidad: por ejemplo, si el gobierno dice que está todo bien ¿Quién le puede creer aunque sea verdad??? ¿Acaso creen que alguna vez van a decir lo contrario???. Esta limitación no es grave, sino que demuestra la concepción irrevocable de las personas entre dos elementos: medios de comunicación y el ESTADO

 

Es evidente que los medios más importantes poseen intereses no muy lindos (generalmente comerciales), pero culturalmente estos medios fueron aceptados en su mayoría por las personas como herramientas de crítica social. Si un gobernador ataca a los diarios, es interpretado como ataque. Si un diario ataca al gobernador, es una crítica social ¿Ven que distorsión??? Sucede que la gente refleja en la información todas sus miserias, inconformidades y desamparos. La identificación con un caso de inseguridad o desempleo es enorme, y el gobierno jamás podría equiparar esta empatía con sus propios medios informativos impregnados de material oficialista. No significa que el presidente de turno esté perdido, sino lo contrario: llegamos a un siglo donde la prensa es una activa cultura, un ente capaz de variar entre el chusmerío basura de cual será el próximo escándalo televisivo del año, hasta la exhibición de un video porno en nuestras pantallas. La dignidad se ha perdido, y es un tanto inevitable pensar que hoy día los tabloides tienen el poder absoluto de arruinar a una persona. Sin embargo, muchas celebridades han sorteado el inconveniente de la exposición negativa a la prensa, en parte por su pedigree, o por su simpatía, o por talento en su rubro, o simplemente por burlarse de ello. ¡¡¡¡Ese es el secreto!!! Personas que no tienen el más mínimo escrúpulo de revolcarse en las fotos de portadas de revistas, mientras emiten su odio por los periódicos. Más o menos parecido a Paris Hilton, que le encanta fotografiarse pero finge que le gusta la “privacidad”. Son parásitos de personas que van a vivir por siempre, ya que tuvieron la inteligencia de dominar a los medios, trabajar para ellos y complacerlos, mientras hacen de las suyas por detrás. El video porno de Paris Hilton solo la hizo más famosa por ejemplo, gracias a su exposición permanente que a Hilton le vino muuuuy bien

 

Lo que intento expresar es que, con un poco de ingenio, es fácil escapar de la negatividad de los medios de comunicación. Desafortunadamente, “inteligencia” es lo que le falta a los gobiernos, independientemente de la ideología de usted lector. Una parte del problemas es que se ve a la política con el punto de vista exclusivamente político, y olvidan el sentido común: si un programa que defiende a un gobierno específico no funciona ¿Para que empecinarse en hacer otro?? Si una política no funciona ¿Para que empecinarse en seguirla??  Un caso ilustrativo es Argentina: programas como 6-7-8 (foto de arriba es el logo pero “tachado”) se destinan a la defensa de Cristina Kirchner. Por el lado contrario, “Periodismo Para Todos” es un “noticiero” que ilustra hechos de corrupción y faltas de la presidenta de esa nación. Ninguno de estos dos son realmente buenos, debido a su obvia carencia de objetividad, además de pasar de lo particular a lo general. pero no obstante “Periodismo Para Todos” siempre estará en ventaja (es el que mayor rating tiene en el país), ya que la gente se mimetiza hasta con cosas que apenas pueden conocer, como el asunto del patrimonio o Lázaro Baez. En 6-7-8, no importa lo mucho que se esfuerce, lo mucho que debatan intelectualmente, algo se pierde en la fórmula: lo que debe entender cualquier gobierno, sea español o argentino o de otro país, es que las personas van a aceptar a los prestigiosos medios de comunicación en la medida que les ofrezcan una crítica valedera (en un siglo caracterizado por la humillación, no parece importante que la noticia no sea muy precisa, ni imparcial). Los gobiernos nunca van a ganar a los medios jugando con sus mismas armas, ya que el discurso se transforma en diatriba

 

Publicado por

Juan Pablo Lopez Maggi

Pseudo-Crítico de Cine; ocasionalmente de Música, Cultura y TV. Me gusta hablar también de Historia y Política. Obsesión Por la cultura Pop

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